¿Cómo piensa alguien que esté muy metido
en las matemáticas?
¿Qué técnicas utiliza para analizar
convenientemente las situaciones que se encuentra en sus quehaceres diarios?
¿Hay alguna manera de que cualquier
persona pueda llegar a comprender las matemáticas en profundidad?
Quizás no, pero lo que sí se puede hacer
es seguir algunos consejos sencillos para facilitar esa comprensión y, en su
caso, el aprendizaje de las mismas.
Consejos los hay de todo tipo, y seguro que muchos de vosotros habéis seguido algunos que os han dado vuestros profesores o vuestros familiares. Y estoy convencido de que también vosotros mismos habéis dado consejos “matemáticos” en alguna ocasión. Los que aparecen en esta entrada forman parte de un pequeño manual publicado por Kevin Houston, matemático de la Universidad de Leeds, y bajo mi punto de vista forman una lista bastante interesante de ideas para mejorar el aprendizaje y la comprensión de las matemáticas.
Consejos los hay de todo tipo, y seguro que muchos de vosotros habéis seguido algunos que os han dado vuestros profesores o vuestros familiares. Y estoy convencido de que también vosotros mismos habéis dado consejos “matemáticos” en alguna ocasión. Los que aparecen en esta entrada forman parte de un pequeño manual publicado por Kevin Houston, matemático de la Universidad de Leeds, y bajo mi punto de vista forman una lista bastante interesante de ideas para mejorar el aprendizaje y la comprensión de las matemáticas.
Consejo 1:
Pregúntate todo
Una de las cosas más bellas de las
matemáticas es que pueden ser comprobadas, que no tienes que fiarte de la
palabra de nadie. Si alguien dice que algo es cierto, tú puedes pedirle
que lo demuestre. O mejor, puedes intentar probarlo tú mismo. Tu reacción
ante un enunciado debería ser desconfiar de él e intentar encontrar un ejemplo
que muestre que es falso. Aunque al final dicho enunciado resulte ser cierto,
el trabajo mental que conlleva esta búsqueda será beneficioso para ti.
Consejo 2:
Escribe con palabras
Se entiende que hablamos de escribir las
matemáticas con palabras. ¿Cómo nos puede ayudar esto? Las frases
son los ladrillos de los argumentos, y las matemáticas (de alto nivel
principalmente) tratan de argumentos en forma de demostraciones (¡no solamente
de obtener la respuesta numérica correcta!). Escribir con palabras en vez de
con símbolos te obliga a comprender muy bien el tema del que estás hablando y a
pensar muy cuidadosamente tus argumentos. Si no puedes escribirlo bien en
una frase quizás es porque no lo has comprendido a la perfección.
Consejo 3:
¿Qué ocurre con el recíproco?
Los enunciados tipo
aparecen
continuamente en matemáticas. Podemos traducirlo como “Si
es
cierto, entonces
es
cierto”. El recíproco de
es
.
Ante un enunciado tipo
,
un buen matemático se preguntará si el recíproco también es cierto por la
sencilla razón de que no tiene por qué serlo. Ahí va un ejemplo: El recíproco
de la expresión (cierta) siguiente
Si nací en Madrid, entonces nací en España es
Si nací en España, entonces nací en Madrid
Enunciado que, claramente, no tiene por
qué ser cierto.
Por tanto, plantéate si el
recíproco es cierto o no, ya no solamente por la propia veracidad o falsedad
del recíproco en el caso que estés estudiando, sino porque ese esfuerzo que
realizarás te ayudará a mejorar tus habilidades matemáticas.
Consejo 4:
Usa el contrarrecíproco El contrarrecíproco de un enunciado
tipo
es
Por ejemplo, el contrarrecíproco de
Si nací en Madrid, entonces nací en España es
Si no nací en España, entonces no nací en Madrid
Para mucha gente es sorprendente que sea
así, pero la realidad es que la veracidad o falsedad del contrarrecíproco es la
misma que la del enunciado inicial. Esto es, ambas sentencias son
equivalentes: si una es falsa la otra también, y si una es verdadera también lo
es la otra.
Esto debería aprenderse correctamente,
ya que el contrarrecíproco se utiliza con bastante frecuencia tanto en las
demostraciones matemáticas como en nuestro razonamiento diario.
Consejo 5:
Considera casos extremos
Los resultados obtenidos al aplicar un
teorema a los casos triviales y extremos de las hipótesis puede ayudar a su
comprensión:
¿qué pasaría si cierto número es 0 ó 1? ¿O si consideramos la función
trivial
?
¿Qué ocurriría si tomamos el conjunto vacío? ¿Y la sucesión
?
¿Qué obtenemos con un círculo o una recta?
Por ejemplo, utilizando un “caso
extremo” es sencillo mostrar que el siguiente resultado es falso: “Teorema“:
Dados
números
enteros, si
y
,
entonces
.
Consejo 6:
Crea tus propios ejemplos
Un matemático crea sus propios ejemplos,
tanto ejemplos estándar como ejemplos extremos, e incluso no-ejemplos.
Veamos uno. El método utilizado para
calcular los máximos y mínimos de una función de una variable es bastante
conocido. Vamos a quedarnos con el método simplificado:
Dada una función
,
calculamos su derivada,
,
la igualamos a cero y resolvemos la ecuación resultante. Los puntos obtenidos
son los posibles máximos y mínimos del problema.
Después calculamos la segunda
derivada,
,
y sustituyendo dichos puntos en ella los clasificamos como máximos,
si el valor obtenido al sustituir es negativo, o mínimos, si el
valor obtenido al sustituir es positivo.
Con este procedimiento podemos calcular
los máximos y los mínimos de una función dada siguiendo estos pasos. Ahora, ¿y
si nos piden lo contrario? Es decir, ¿y si nos piden crear una función que, por
ejemplo, tenga un máximo en
y
un mínimo en
?
Esto es mucho más complicado que lo anterior, pero por contra nos permite
aprender mucho más sobre matemáticas.
Por tanto, dado un método para
resolver un cierto tipo de ejercicios es interesante revertir el proceso y
crear nuevos problemas yendo del final al principio.
Consejo 7:
¿Dónde se usan las hipótesis?
A menudo comprender la demostración de
un resultado es muy complicado. Esto es algo esperado, ya que en muchas
ocasiones en las demostraciones no se entra en dar una idea sobre el enunciado
del teorema en cuestión o en cómo se descubrió dicha demostración. En
definitiva, comprender las demostraciones es una de las cosas más difíciles a
las que puede enfrentarse alguien en matemáticas.
Por ello es importante tener alguna idea
sobre cómo comenzar a entender una demostración. Y analizar las hipótesis del
teorema es un buen comienzo. Investigar dónde se utilizan las hipótesis
de nuestro teorema puede ser de gran ayuda a la hora de comprender la
demostración. Y encontrar “hipótesis ocultas” (por ejemplo, viendo si
dentro de la demostración se usa algún otro resultado que tenga sus propias
hipótesis) también puede ser interesante. Además, si encontramos algún
resultado que se utilice varias veces a la hora de demostrar teoremas quizás
eso indique que el resultado es muy importante o muy útil, por lo que
posiblemente nos convenga aprenderlo bien.
Consejo 8:
Comienza por el lado complicado
Éste es un consejo interesante a la hora
de probar que una igualdad es cierta. Para ello, generalmente es mejor comenzar
por el “lado difícil” de la misma y realizar operaciones en él para
simplificarlo y así intentar llegar a la expresión que tenemos al otro lado.
Por ejemplo, para demostrar que
tales
que
,
es mucho mejor comenzar por la parte “más complicada”, la que tiene “más
cosas”, la de la izquierda, y realizar operaciones en ella hasta obtener la de
la derecha (os lo dejo como ejercicio; si queréis intentarlo no miréis el
documento original de Kevin Houston, ya que allí está la solución)
Partir de la igualdad completa y
realizar operaciones o reordenaciones en ella puede no ser lo más adecuado, ya
que corremos el riesgo de caer en razonamiento circulares o incluso de suponer
como cierto lo que queremos demostrar sin darnos cuenta de que lo estamos
haciendo.
Consejo 9:
Pregúntate qué ocurriría si…
A los buenos matemáticos les gusta
preguntarse “¿qué pasaría si…?”. Por ejemplo, “¿qué ocurriría si elimino cierta
hipótesis?”. Pensar en esto quizás nos ayude a ver mejor por qué cierto
resultado es cierto o por qué una definición es como es. Y hasta podríamos
encontrar un nuevo teorema debilitando las hipótesis si encontramos alguna que
no sea necesaria.
Otro ejemplo. con frecuencia los objetos
matemáticos son conjuntos de elementos que cumplen ciertas condiciones. Y a
partir de ciertos conjuntos podemos construir otros conjuntos nuevos. Pues es
interesante preguntarse si estos conjuntos nuevos “heredan” las propiedades de
los antiguos. Por ejemplo, “si
y
son
conjuntos finitos, ¿también lo es su producto cartesiano
?”.
“si
y
son
conjuntos compactos, ¿también lo es su unión?”.
Consejo 10:
¡Habla!
Cuando Sir Christopher Zeeman fundó el
Instituto de Matemáticas de la Universidad de Warwick, una de sus ideas clave
para fomentar una atmósfera matemática fue que hubiera pizarras en los pasillos
(además de en las clases), para facilitar que la gente pudiera hablar con los
demás y explicar su trabajo en cualquier momento (el instituto Isaac Newton de
Cambridge tiene pizarras en los baños y hasta en el ascensor…que sólo recorre
dos plantas).
Son muchas las ventajas de comunicar tu
trabajo a otros. Por un lado, al explicarlo te fuerzas a pensar con claridad. Y por otro
lado, puedes aprender de los demás, ya que ellos pueden sugerirte ideas
para resolver un problema o avanzar en él o, por otra parte, pueden encontrar
errores en tus razonamientos.
Como
decía al principio, interesante lista de consejos para pensar “como un
matemático”. Creo que todos son muy acertados y muy necesarios para que nuestra
mente se acostumbre a pensar de forma matemática. De todas formas, seguro que
hay más ideas interesantes que no aparecen en esta lista. Los comentarios son
vuestros para plasmarlas.
"El poeta debe ser capaz de ver lo que los demás no ven,
debe ver más
profundamente que otras personas. Y el matemático debe hacer
lo mismo."
Sofía Kovalevskaya

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